Los testigos de Jehová están libres de problemas raciales debido a lo que creen acerca de Dios y el hombre. La Biblia declara que Dios “hizo de un solo hombre toda nación de hombres, para morar sobre la entera superficie de la tierra.” (Hech. 17:26) También dice que “Dios no es parcial.”
(Hech. 10:34) Los testigos de Jehová creen eso. Puesto que la humanidad ha descendido de un solo hombre, Adán, entonces todos los hombres están emparentados. Por lo tanto, los testigos de
Jehová no hallan base alguna para hacer distinciones entre los hombres. Este punto de vista bíblico los ha libertado de la discriminación racial.
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Los testigos de Jehová no aceptan transfusiones de sangre porque la ley de Dios prohíbe que se use la sangre de esa manera. La ley de Dios prohíbe que uno hurte, que asesine, que cometa
adulterio, que adore ídolos; de modo que los testigos de Jehová no hacen estas cosas. La ley de Dios también dice: “Que se abstengan de . . . la sangre.” (Hech. 15:20; Gén. 9:4) De modo que en obediencia al mandato de Dios, se abstienen de tomar sangre. Esto no significa que rechazan todo Tratamiento médico. No, en emergencias utilizan ensanchadoras del volumen del plasma, que son mucho más seguras que las transfusiones de sangre. Los testigos de Jehová no condenan la práctica médica; hay muchos médicos y dentistas entre ellos. Pero rehúsan violar la ley de Dios simplemente para ir de acuerdo con alguna práctica médica de la actualidad.
Pero supongamos que la esposa o el hijo de uno estuviera a punto de morir. El administrarle sangre, sin importar quién sea la persona amada, todavía constituiría una violación de la ley de Dios. El solo hecho de que uno esté a punto de morir no le da a uno libertad para quebrantar los mandamientos de Dios. Cuando uno está cerca de la muerte no es hora de pensar en alterar o violar la ley de Dios, sino, más bien, un tiempo de acercarse lo más posible a Dios permaneciendo fiel. La vida eterna es el galardón por la fidelidad. ¡Qué tontería sería perder la expectativa de vida eterna por la muy incierta promesa de una curación con transfusión de sangre!—Rev. 2:10.
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Ni la felicidad verdadera ni la diversión son metas en sí, sino recompensas por el vivir correctamente. Los testigos de Jehová reciben esta recompensa. Tienen tranquilidad de ánimo y contentamiento y genuinamente son personas felices. (Fili. 4:7) Tienen esta felicidad porque han llegado a conocer al Dios vivo y están dedicados a él. (Sal. 144:15) ¡Eso es felicidad!
Los testigos de Jehová disfrutan de mucho placer en la vida. Gozan ellos mismos y disfrutan de sus asociaciones inmensamente. Obtienen gozo del modo de vivir limpio y moral y del esparcimiento sano. Saben por la Palabra de Dios que no puede haber verdadero placer en vivir inmoralmente, en fornicación o adulterio, cuyos frutos tan a menudo son enfermedades terribles y preñeces no deseadas, hasta el suicidio. La felicidad que ellos tienen brota del modo de vivir santo; es un fruto de adorar al Dios verdadero, Jehová.—Gál. 5:22, 23.
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